Filosofía

Mdonna de la Segolla

“Educar al niño no es transmitirle cultura sino facilitarle el hallazgo de su propio yo, con todas las riquezas de esa maravilla que es su mundo interior”. María Montessori, “El niño”  

–   Ha demostrado tener una aplicación universal. Dentro de una sola generación se ha comprobado con satisfacción total en los niños de casi cualquier país civilizado. Raza, color, clima, nacionalidad, rango social, tipo de civilización, ninguno de ellos impide su aplicación exitosa.

– Cada niño trabaja a su propio ritmo repitiendo en forma espontánea los ejercicios que necesita para lograr un conocimiento. De aquí que el niño rápido no se vea retenido por el lento, ni éste, al tratar de alcanzar al primero, se vea obligado a dar tumbos sin esperanza para salir de su profundidad. Cada piedra del edificio mental está “bien colocada y con exactitud” antes de que se coloque la siguiente.

– En Montessori se trabaja con grupos de alumnos de diversas edades. La importancia de los grupos integrados por etapas de desarrollo radica en que los niños interactúan, experimentan y adquieren el respeto por los demás y por el medio ambiente de una manera natural a través de la libertad que viven dentro de una pequeña sociedad que es el ambiente (salón de clases). Al principio, el niño trabaja principalmente en forma independiente pero observa lo que hacen quienes lo rodean, especialmente los mayores. De aquí empieza a colaborar con los demás. Los niños más grandes participan en las actividades de los más pequeños y los ayudan de un modo natural en el que ambos gozan. En lugar de competencia, hay cooperación. Esto engrandece el sentimiento de seguridad de los niños, los estimula a una mayor exploración de su mundo.

–  Ha revelado al niño pequeño como un amante del trabajo, intelectual, escogido espontáneamente y llevado a cabo con una profunda alegría.

–  Está basado en la necesidad imperiosa del niño de aprender haciendo. En cada etapa del crecimiento mental del niño se proporcionan ocupaciones correspondientes gracias a las cuales desarrolla sus facultades.

– Está basada en años de paciente observación de la naturaleza del niño por parte del mayor genio de la educación desde Froebel.

–  Para realizar este ambiente favorable, basta alejar los diferentes obstáculos, cuyo objetivo es la protección del niño a fin de favorecer su desarrollo. Cuidar lo que a ellos les interesa, que es descubrir por sí mismos sus posibilidades y practicarlas en ese mundo misterioso de la vida en el que se desenvuelve.

–  Si bien ofrece al niño un máximo de espontaneidad, lo capacita para que alcance el mismo nivel o incluso uno superior de logro escolar que bajo los sistemas antiguos.

–   Aunque prescinde de la necesidad de coacción mediante recompensas y castigos, logra una disciplina que tiene su origen dentro del niño y no está impuesta desde afuera.

–  Está basado en un profundo respeto por la personalidad del niño y le quita la influencia preponderante del adulto, dejándole espacio para crecer en una independencia biológica- De ahí que se le permita al niño un amplio margen de libertad (no libertinaje) que constituye la base de la disciplina real.

– Permite al maestro tratar con cada niño individualmente en cada materia, y así lo guía de acuerdo con sus necesidades individuales ya que integra niños con capacidades diferentes (Síndrome de Down, parálisis cerebral, hipoacusia, déficit de atención, hiperactividad, entre otras) y esto enriquece al niño como ser humano.

–  Prescinde del espíritu de competencia y de su tren de resultados perniciosos. Es más, a cada momento les ofrece a los niños infinitas oportunidades para una ayuda mutua –que es dada con alegría y recibida gustosamente.

–  Siendo que el niño trabaja partiendo de su libre elección, sin competencia ni coerción, está libre del daño de un exceso de tensión, de sentimientos de inferioridad y de otras experiencias que son capaces de ser la causa inconsciente de desórdenes mentales profundos más adelante en su vida.

–  Finalmente, la filosofía Montessori desarrolla la totalidad de la personalidad del niño, no sólo sus facultades intelectuales sino también sus poderes de deliberación, iniciativa y elección independiente, junto con sus complementos emocionales. Al vivir como un miembro libre de una comunidad social real, en el niño se encarnan esas cualidades sociales fundamentales que constituyen la base para la buena ciudadanía.

–  Montessori ofrece una educación para la vida y sus experiencias, vivencias y aprendizaje se realizan en un ambiente preparado y enriquecido para que el niño se autoconstruya a sí mismo, mediante una actividad mental, física, psicológica y espiritual, desarrollando habilidades, destrezas y potencialidades.

–   Una verdadera Guía Montessori deberá ser consciente de que el camino para desarrollar su misión educativa, no solo constara de la preparación académica, sino de una preparación espiritual, buscando siempre una superación continua. “Aprended a vivir según la naturaleza. Allí está la luz; allí está la mañana. Y corre sencillamente para volver a ver a los que ama”.    María Montessori “El Niño” Todo tiene su tiempo y, para coincidir el tiempo de todos en un fin común, se requiere de los siguientes elementos:

-Saber conjugar las diferencias para ser enriquecidos por ellas;

-Aprender siempre de las fallas, y volverlo a intentar;

-Pensar que nuestros deseos y sueños son posibles;

-Saber que cada persona tiene algo especial que dar;

-Tener la humildad de aceptar que no podemos abarcarlo todo.

Y es la unión de voluntades y capacidades lo que hace posible aspirar a un mundo mejor. Es el momento de compartir el tesoro que la Dra. María Montessori nos legó, de darlo a conocer, trabajando en equipo porque éste es el momento histórico que nos ha tocado vivir aquí y ahora.